El Día Mundial del Linfoma se celebra todos los años el 15 de septiembre con el objetivo de dar voz a este tipo de cáncer. Se calcula que en España se diagnostican más de 7.000 nuevos casos de linfoma cada año, sumando las cifras estimativas para Linfoma de Hodgkin y Linfoma No Hodgkin.
Estas elevadas cifras se deben a la falta de conocimiento por parte de la población para detectar los síntomas de alarma. Entre los síntomas más comunes se encuentran la inflamación no dolorosa de los ganglios linfáticos, que pueden palparse en el cuello, hueco supraclavicular, axilas o ingle, entre otras localizaciones, fiebre de causa desconocida, sudoración profusa, pérdida de apetito y peso en pocos meses, tos, dolores en el pecho o problemas respiratorios, picores persistentes sin lesiones visibles, fatiga y cansancio, dolor abdominal, aumento del perímetro abdominal.
Existen más de 60 clases de linfoma, dependiendo del tipo de células inmunes afectadas, y conocer cuanto antes cuál es el que se tiene es importante para conseguir un tratamiento adecuado y evitar recaídas.