Hoy, en el Día Mundial del Cáncer de Cérvix, es importante recordar que la incidencia de cáncer de cuello de útero ha disminuido en España en las últimas décadas gracias a los programas de cribado y a las pruebas periódicas de prevención.

La vacuna contra el VPH es la mejor forma de prevención, tanto en niños como niñas, y la edad más indicada es entre los 11 y 12 años.

Además, hay que acudir a las revisiones periódicas en el ginecólogo, puesto que, con pruebas sencillas como la citología, es posible detectar lesiones premalignas en el cérvix antes de que estas progresen a cáncer, previniendo el desarrollo de la enfermedad y, por tanto, contribuyendo a la disminución de su incidencia.