• Martes , 26 septiembre 2017

¿CÓMO HABLAR CON NUESTROS HIJOS SOBRE DROGAS?

Desde el Plan Local de Drogas, os ofrecemos unas orientaciones básicas para hablar con nuestros hijos sobre el consumo de alcohol y otras drogas, coincidiendo con la celebración de la feria 2015.

“Si mostramos que estamos dispuestos a hablar del tema y a escuchar lo que ellos tengan que decir, es posible que acudan a nosotros por ayuda en el futuro”.

Es importante que ofrezcamos nosotros mismos una información real para evitar que nuestros hijos  busquen la información en fuentes no seguras (amigos, internet, etc).

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¿Cuando debemos empezar a hablar sobre drogas? ¿Qué deben y no deben hacer los padres? ¿Cómo actuar ante un consumo?

El plan Local de Drogas recuerda que para resolver cualquier duda  puedes acudir al Punto de Información y Asesoramiento en Prevención de Adicciones, todos los lunes de 17.00 a 19.00 horas en Calle San José, nº 8, 1ª planta. O bien consultar a través del correo electrónico: prevencion.adicciones@yecla.es

Recordamos que se trata de un servicio gratuito que garantiza el anonimato y la confidencialidad.

CÓMO HABLAR CON ADOLESCENTES SOBRE ALCOHOL Y OTRAS DROGAS

“Dialogar no es solo hablar, sino escuchar, comprender y ponerse en el lugar de otro”
Debemos comenzar desde las primeras edades. La información dependerá de la edad del niño y del grado de madurez y se hará de forma continua.
– En los niños muy pequeños bastará con respuestas sencillas a sus preguntas. Por ejemplo: “el alcohol y las drogas son perjudiciales para tu salud”.
– De los 6 a los 11 años comienza la curiosidad por estas sustancias. Hay que dar información clara y sencilla.
– A partir de los 11 años existe riesgo de consumo. Hay que abordar el tema con más profundidad.

“Si mostramos que estamos dispuestos a hablar del tema y a escuchar lo que ellos tengan que decir, es posible que acudan a nosotros por ayuda en el futuro.”

¿Qué deben hacer los padres?

  • Aprovechar circunstancias cotidianas para hablar sobre alcohol o drogas: noticias de la televisión o consumo de alcohol, tabaco o drogas por parte de alguien.
  • Ofrecer una respuesta a sus preguntas. Evitar que la busque en otras fuentes no seguras (amigos o internet). Para ello deben estar informados: conocer las sustancias y sus consecuencias.
  • Dar información positiva. Hablar de las ventajas de no consumir.
  • Establecer límites de conducta claros en todos los aspectos de la convivencia. Pero sobre todo en los horarios de salida cuando el adolescente empieza a salir con amigos (razonables pero firmes).
  • Promover la sobriedad en el uso del dinero.
  • Trasmitir valores. Deben ser un modelo adecuado para su hijo.
  • Fomentar actividades de ocio saludables. Y si es posible compartir aficiones con el hijo (jugar al fútbol, al ajedrez, escuchar música,…).
  • Reforzar las conductas positivas y reprochar las negativas, pero sin descalificaciones personales.
  • Darle autonomía y responsabilidad poco a poco.
  • Promover la filosofía de resistir la presión de amigos. Que sepa decir “no” cuando el grupo de amigos le ofrece consumir. No dejarse llevar por lo que hagan los demás. Que haga lo que más le convenga.

¿Qué no deben hacer los padres?

  • Adoptar una actitud distante con los hijos.
  • Eludir hablar del alcohol o drogas con ellos o hacerlo dramatizando, interrogando.
  • Modificar continuamente los límites.
  • Proteger en exceso a los hijos o justificar todo lo que hacen.
  • Tener una actitud indiferente ante sus vidas o por el contrario agobiarles, atosigarles…
  • Angustiarse demasiado y culpabilizarse ante todo lo que pasa.
  • Menospreciar a los hijos porque no son lo que esperaban.

¿Cómo se debe actuar ante un posible consumo?

  • Hay que hablar del tema.
  • No actuar a escondidas (no registrarle, ni realizar acciones sin informar a nuestro hijo/a).
  • Es mejor dejar pasar el primer momento de mayor alteración, angustia, rabia o enfado. Buscando un momento tranquilo y relajado.
  • Lo primero es conocer las razones que lo han llevado a tomarlas, y averiguar de qué tipo de consumo se trata.
    Si ha sido sólo un hecho puntual:
    – Tratar de no dramatizar. El que haya probado drogas es un hecho “habitual” en adolescentes. No significa que sea un adicto.
    – El haber tenido una experiencia con las drogas puede ser positiva si saben sacar conclusiones negativas de la misma.
    – Comprobar que al menos conoce los riesgos que corre y aquello que debería evitar si las toma.
    – Reforzar las conductas positivas del joven y su vinculación a grupos no consumidores y con el centro escolar.
    – Establecer normas morales y de convivencia, que habrá que mantener y cumplir.
    – Evitar castigos.
    – No perder la confianza en él.
    Si se trata de un problema más importante hay que buscar la ayuda de un profesional. Los profesionales sanitarios y los Equipos de Orientación de los colegios ayudarán a determinar las pautas a seguir.

El Punto de Información y Asesoramiento te informará de los recursos especializados para tratar esta problemática.

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